Malti Lotfi nace en Santiago del Estero como un espacio de producción lenta: piezas de gres modeladas a mano, esmaltes de baja temperatura y cocciones en horno eléctrico, pensadas para la mesa y la casa.
Hitos del taller desde 2016
Empezamos con un horno de mesa y una mesa de trabajo en el fondo de la casa. Las primeras piezas fueron cuencos de gres con esmalte verde oliva, cocciones de prueba y muchas piezas que no sobrevivieron.
Después de meses de pruebas con platos y bases, logramos una maceta que filtra el exceso de agua sin necesidad de accesorios. Fue la pieza que nos abrió las puertas de las ferias de diseño local.
Armamos el primer set de tazas pensado para obsequios, con esmaltes en tonos terracota y arena. Cada set se empaqueta a mano y las variaciones de textura son parte del encanto que busca quien regala.
Nos mudamos a un espacio con luz natural y estanterías para secado lento. Hoy trabajamos en series cortas de vajilla, jarrones y macetas, siempre con esmaltes de baja temperatura y materiales de la zona.
En 2018, Eduardo Rodriguez Gonzalez comenzó a experimentar con arcillas locales en un pequeño horno prestado, buscando una vajilla que resistiera el uso diario sin perder calidez.
La primera serie de cuencos se vendió en ferias de Santiago del Estero; las variaciones de esmalte, lejos de ser un defecto, se convirtieron en la firma del taller.
En 2021 incorporamos el horno eléctrico propio y definimos el sistema de drenaje integrado para macetas, después de descartar tres prototipos que no evacuaban el agua correctamente.
Hoy trabajamos en series cortas de vajilla de gres y objetos decorativos, con esmaltes de baja temperatura preparados en el taller y cocciones que nunca superan las veinte piezas por tanda.
La decisión de mantener la producción manual y los materiales locales nos permite ofrecer piezas únicas que acompañan la mesa, el living y el balcón con carácter propio.
Cada etapa del taller respondió a una necesidad concreta: mejorar la durabilidad de la vajilla, resolver el drenaje de las macetas o ampliar la paleta de esmaltes sin perder la textura artesanal. Los resultados se ven en las piezas que salen del horno y en la confianza de quienes las usan a diario.